Un terremoto puede ser una experiencia difícil de comprender para los niños. Aunque el movimiento haya terminado, el miedo, la incertidumbre y las preguntas pueden permanecer durante días o incluso aparecer tiempo después.
Por eso, después de una situación de emergencia, cuidar a los niños no significa solamente comprobar que estén físicamente bien. También es importante escuchar lo que sienten, responder sus preguntas, brindarles seguridad y permitirles recuperar poco a poco su tranquilidad.
Cada niño reacciona de una manera diferente. Algunos querrán hablar constantemente sobre lo ocurrido; otros preferirán guardar silencio. Algunos buscarán estar cerca de sus padres, mientras que otros podrán expresar lo que sienten a través del juego, el dibujo, la música o incluso cambios en su comportamiento.
En Somos Arte creemos que el arte también puede convertirse en un espacio para expresar, crear y sanar. Por eso, queremos compartir estas recomendaciones para acompañar a nuestros niños después de un terremoto.
1. Explícales lo que pasó
Después de un terremoto, es normal que los niños tengan preguntas:
¿Por qué se movió la tierra? ¿Va a volver a pasar? ¿Estamos seguros? ¿Por qué todos estaban asustados?
Hablar sobre lo ocurrido puede ayudarles a comprender la situación y disminuir parte de la incertidumbre.

Lo más recomendable es utilizar palabras sencillas y adecuadas para su edad, sin proporcionarles información que no necesitan o que pueda aumentar su preocupación.
Permite que hagan preguntas y responde con sinceridad. Si no conoces la respuesta a algo, también puedes decirlo.
Por ejemplo:
“Sí, la tierra se movió y fue algo que nos asustó. Ahora estamos juntos y vamos a estar pendientes de nuestra seguridad.”
2. Déjalos expresar lo que sienten
Después de una experiencia fuerte pueden aparecer emociones como:
- Miedo.
- Tristeza.
- Confusión.
- Preocupación.
- Enojo.
- Inseguridad.
No todos los niños expresan estas emociones de la misma manera.
Algunos pueden hablar mucho sobre lo ocurrido, mientras que otros pueden permanecer callados. Lo importante es no obligarlos a hablar, pero sí hacerles saber que pueden hacerlo cuando estén preparados.
Escucha sin juzgar y evita frases que minimicen sus emociones como:
“No tengas miedo.”
“No pasa nada.”
Aunque estas frases suelen decirse con la intención de tranquilizar, pueden hacer que el niño sienta que su emoción no es válida.
Es mejor decir:
“Entiendo que tengas miedo. Fue una situación fuerte. Estoy aquí contigo.”
Ponerle palabras a lo que siente puede ayudar al niño a comprender mejor sus propias emociones.
3. Hazles sentir que no están solos
Después de un terremoto, la cercanía de las personas de confianza puede convertirse en una fuente importante de seguridad.
Un abrazo, sentarse juntos, tomarles la mano o simplemente permanecer cerca puede transmitir un mensaje muy poderoso:
“Estoy contigo y no tienes que enfrentar esto solo.”

También podemos utilizar frases sencillas como:
“Estoy aquí contigo.”
“Puedes contarme lo que sientes.”
“Vamos a estar juntos.”
Los niños necesitan saber que cuentan con adultos que los escuchan y los protegen.
4. Limita la exposición a las noticias
Después de un terremoto es natural que los adultos quieran mantenerse informados. Sin embargo, los niños no necesitan estar expuestos constantemente a imágenes de edificios destruidos, personas heridas, videos del terremoto o relatos que puedan aumentar su miedo.

Las imágenes repetidas pueden hacer que el niño sienta que el peligro continúa, incluso cuando ya se encuentra en un lugar seguro.
Por eso, es recomendable:
- Evitar que vean continuamente videos del terremoto.
- No dejar las noticias encendidas durante todo el día.
- Explicarles solamente la información que necesitan conocer.
- Revisar qué contenido están viendo en redes sociales.
- Priorizar fuentes oficiales para mantenerse informados.
Informarse es importante, pero proteger la tranquilidad emocional de los niños también lo es.
5. Invítalos a jugar, dibujar y crear
A veces los niños no encuentran las palabras para explicar lo que sienten.
Pero pueden encontrar otras formas de expresarlo.
El dibujo, la pintura, la música, el baile, el juego y otras actividades creativas pueden convertirse en herramientas para exteriorizar emociones y recuperar momentos de tranquilidad.

Puedes preguntarles:
“¿Quieres dibujar cómo te sentiste?”
“¿Qué canción te hace sentir tranquilo?”
“¿Jugamos un rato?”
No es necesario interpretar cada dibujo ni preguntar constantemente qué significa. Lo más importante es ofrecerles un espacio donde puedan crear libremente.
El juego y las actividades recreativas forman parte de las estrategias de apoyo psicosocial utilizadas en contextos de emergencia, porque ayudan a los niños a recuperar espacios seguros de expresión y conexión.
6. Poco a poco, vuelvan a la normalidad
Después de una emergencia, recuperar algunas rutinas puede ayudar a los niños a sentirse nuevamente seguros.
Siempre que las condiciones lo permitan, intenta retomar progresivamente:

- Los horarios de sueño.
- Las comidas.
- El colegio.
- Las actividades familiares.
- El juego.
- Las actividades artísticas.
- Los momentos de descanso.
No significa actuar como si nada hubiera pasado.
Significa ayudarles a comprender que la vida puede comenzar poco a poco a recuperar su ritmo.
Las rutinas proporcionan estructura y pueden ayudar a disminuir la sensación de incertidumbre.
7. Recuerda que cada niño reacciona de manera diferente
No existe una única forma “correcta” de reaccionar ante un terremoto.
Un niño puede querer hablar mucho sobre lo ocurrido.
Otro puede preferir guardar silencio.

Algunos pueden mostrarse más sensibles, tener dificultades para dormir o querer permanecer cerca de sus padres.
Otros pueden continuar jugando como si nada hubiera ocurrido.
Todas estas respuestas pueden ser diferentes maneras de procesar una experiencia difícil.
Por eso, es importante tener paciencia y evitar comparar a un niño con otro.
En lugar de preguntar:
“¿Por qué tu hermano ya está tranquilo y tú todavía tienes miedo?”podemos decir:
“Cada persona necesita un tiempo diferente para sentirse mejor. Yo estoy aquí para acompañarte.”